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    Descubrir que no estás solo motiva tu avance

Terapia de grupo

 

Poner en palabras y verbalizar los problemas forma parte del proceso terapéutico y la mejora sintomática, si bien, para algunos pacientes esta fase del tratamiento aumenta su eficacia a la hora de compartir sus dolencias con un grupo de personas que se encuentren en semejantes circunstancias vitales con las que identificarse.

Grupo de ansiedad y estrés

Los problemas de ansiedad y las situaciones de estrés mantenido en el tiempo generan una serie de síntomas característicos que se dan con bastante frecuencia en estos cuadros. Así, los pacientes con ansiedad, ataques de pánico y malestar generalizado tienden a compartir por un lado experiencias somáticas (taquicardia, presión torácica, hiperventilación, sudoración, aumento de la temperatura corporal, mareos, jaquecas, alteraciones estomacales, entre otros) y por otro lado procesos mentales (tendencia a anticiparse, a preocuparse, a realizar valoraciones sesgadas de la realidad inmediata, dificultades de concentración, entre otros).

La experiencia compartida tanto de la sintomatología como de la vivencia personal de las limitaciones que genera, en grupos controlados, dirigidos y dinamizados por profesionales de la salud mental, aumenta las probabilidades de éxito terapéutico y mejora de la calidad de vida de los pacientes. Entre los objetivos de la terapia de grupo para abordar los problemas de ansiedad destacamos la reducción progresiva de los síntomas limitantes generadores de malestar así como el aprendizaje de herramientas alternativas para el enfrentamiento de la cotidianidad, con la consecuente mejora de la actividad del grupo en sus vidas.

Grupo de depresión y distimia

Los procesos depresivos mantenidos en el tiempo durante al menos dos años reciben el nombre de distimia y los efectos en la vida diaria de los pacientes son de relevancia clínica, generando no sólo dificultades en todas las áreas de la vida (afectivas, personales, laborales, familiares y sociales) sino que en muchas ocasiones se suman problemáticas secundarias derivadas del propio proceso depresivo. Las vivencias depresivas generan un desgaste que tiende a traducirse en cierto aislamiento social e incluso en los casos graves en ensimismamiento, reduciendo o anulando la interacción social, por lo que parte de los objetivos que se consiguen en la terapia de grupos es precisamente el de estimular la vida afectiva y social.

El paciente depresivo se caracteriza por presentar vivencias y experiencias negativas en relación al mundo que les rodea, sus procesamientos de pensamiento están sesgados por la propia alteración de los afectos que presentan, sin embargo, en el trabajo terapéutico con ellos encontramos buenas capacidades para interiorizar y aprender nuevas fórmulas para relacionarse con la realidad. Así mismo el contacto afectivo con el grupo permite a la persona que padece depresión, relacionarse con personas que pueden empatizar y compartir sus mismas carencias y necesidades, si bien será la figura del terapeuta la que genere la puesta en marcha de los cambios necesarios a alcanzar con el grupo.

Grupo de fibromialgia

Los pacientes diagnosticados de fibromialgia sufren dolores musculoesqueléticos generalizados y presentan una anomalía relacionada con la percepción de dolor ante estímulos que, en principio, no lo son. Los pacientes con fibromialgia suelen estar medicalizados y tener un rendimiento físico bajo, con el consecuente abandono de actividades sociales, lúdicas, presentando sentimientos depresivos, desamparo, desesperanza, frustración e inestabilidad emocional. En general estos pacientes presentan depresión y ansiedad en mayor proporción que la población general.

La terapia grupal para el tratamiento de la fibromialgia tiene un impacto positivo en el tratamiento de las necesidades afectivas derivadas de la vivencia de aislamiento y estigmatización social que muestran un alto porcentaje de estos pacientes. Si bien la expresión verbal de las dolencias físicas y emocionales es garante de una reducción del malestar, en este caso adquiere especial relevancia la puesta en común de las dificultades percibidas en la vida diaria y las repercusiones de sus dolencias en su esfera personal, familiar, social y laboral, encontrando en el grupo el apoyo necesario para empezar a trabajar la superación del dolor, entre otros objetivos.

Grupo de duelo

El duelo es un proceso emocional doloroso por el que pasan los pacientes cuando se enfrentan a una pérdida importante en sus vidas. En el proceso se pasan por diferentes fases hasta llegar a la aceptación de la pérdida para empezar el recorrido de la superación, hasta ese momento el paciente se enfrenta, básicamente, al dolor psíquico. Si bien en las primeras etapas del duelo suele ser más recomendable la psicoterapia individual, según avanzan en el tiempo puede tener efectos positivos e incluso reducir el proceso, compartir sus experiencias de pérdida con personas que están pasando por situaciones semejantes, estimulando la capacidad de verbalizar la pérdida y facilitando la superación.

El duelo es superable en la mayoría de los casos, siempre que sea abordado abiertamente y tratado por especialistas en la materia. Será el tipo de pérdida y las circunstancias en que acontece lo que marque, en gran medida, las diferentes maneras de elaborarlo. Los grupos de duelo en los últimos años son cada vez más frecuentes en los centros sanitarios dados los resultados positivos que se obtienen. En cualquier caso los especialistas de ATEM son los que evalúan en cada caso individual los beneficios yla necesidad  de participar en el grupo de duelo.

Grupo de adolescentes

Primeros brotes psicóticos