¿Qué es Lyrica (pregabalina) y para qué se usa?

Lyrica es el nombre comercial de un medicamento llamado pregabalina.

Se trata de un fármaco de la familia de los antiepilépticos que se emplea frecuentemente tanto para tratar tanto crisis convulsivas como dolor neuropático (el causado por un daño o lesión en los nervios), que puede tener origen, por ejemplo, en una zona afectada previamente por un herpes, en complicaciones de la diabetes o en la fibromialgia.

  • La pregabalina también ha demostrado su eficacia en el tratamiento de los trastornos y los síntomas de ansiedad. Parece que este efecto ansiolítico se debe a que la pregabalina, a través de diversos procesos, produce una disminución de la liberación de algunos neurotransmisores excitatorios a nivel neuronal que participan en la generación de la ansiedad patológica

Alguien que haya tenido experiencia con tratamientos para la ansiedad o que haya leído sobre ello podría preguntarse acerca del motivo por el cual fármacos tan diversos (antidepresivos, benzodiacepinas, antiepilépticos…) tienen efecto sobre el mismo tipo de síntomas como son los ansiosos. Pues bien, lo cierto es que los mecanismos que producen la ansiedad y el miedo son muy complejos y en ellos participan varios componentes cerebrales como la amígdala, el hipotálamo, el tálamo, zonas concretas de la corteza… que modulan la información a través de diversos neurotransmisores (serotonina, dopamina, glutamato, GABA…). La diversidad de estructuras y sustancias que participan en la generación de estos síntomas y su complejidad, nos permiten hacernos una idea de cómo fármacos con distintos mecanismos de acción, tienen efecto terapéutico sobre el mismo tipo de síntomas o trastornos.

Habitualmente, los medicamentos empleados más ampliamente en el tratamiento de la ansiedad son los antidepresivos (fluoxetina, sertralina, venlafaxina…) y las benzodiacepinas (Orfidal, diazepam, Trankimazin…), con muy buenos resultados.

 Los efectos adversos principales de los antidepresivos son los de ámbito digestivo y sexual, lo que produce que a veces los pacientes, especialmente los más jóvenes, abandonen el tratamiento. Otro de los inconvenientes de los antidepresivos es que el inicio de acción se produce unas 3 o 4 semanas después del inicio de la toma diaria lo que retrasa el comienzo de la mejoría o la reducción del malestar. Por otra, parte las benzodiacepinas, cuando se emplean durante períodos de tiempo prolongados (más allá de unas semanas), presentan riesgo de dependencia o “enganche” a las mismas y también de alteraciones de la memoria, problemas de aprendizaje y de velocidad de procesamiento mental. Estos efectos limitan el uso de las benzodiacepinas en trastornos de ansiedad crónicos que precisen un tratamiento farmacológico de larga duración.

 En este contexto de las limitaciones de los fármacos habituales para el tratamiento de la ansiedad, surge la conveniencia de contar con otras alternativas terapéuticas, como es el caso de la pregabalina, que en diversos estudios, ha demostrado una eficacia similar a la de los antidepresivos y las benzodiacepinas en el tratamiento de los síntomas de ansiedad, con un perfil de efectos secundarios diferente. Los efectos secundarios más frecuentes que produce la pregabalina son mareo y sedación dependientes de la dosis. Aunque también puede tener efectos cognitivos, parece que aparecen en menor medida que con las benzodiacepinas a largo plazo y la mejoría de los síntomas de ansiedad suele notarse a lo largo de la primera semana de tratamiento.

La elección del fármaco adecuado para una persona depende de muchos factores, desde las enfermedades médicas y la edad de la persona, la forma presentación de los síntomas de ansiedad y si están asociados a otros síntomas como los depresivos, la sensibilidad individual a los efectos secundarios… por eso debe ser el especialista el que determine cuál es el fármaco y la dosis que se ajusta mejor a las necesidades de la persona y el que revise los resultados terapéuticos y los posibles efectos adversos.

 

María José Morlán Coarasa

Psiquiatra Instituto ATEM