¿Por qué rindo poco en el cole?

¿Por qué rindo poco en el cole?

Seguro que estos comentarios os suenan:

« No tiene interés por nada»

María, madre de un alumno de 6º de EP

« Me aburro en el colegio»

Iván, alumno de 1º ESO

« Le da todo igual»

Javier, padre alumno de 3º de EP

« Esto no sirve para nada»

Ana, alumna de 3º ESO

« Me aburro y la profesora me tiene manía»

Silvia, alumna de 6º de EP

« Se distraen constantemente»

Neus, profesora de 2º ciclo de primaria

« Es una batalla diaria hacer los deberes con él/ella»

Felipe e Inés, padres de alumno de 5º de EP

Digamos que hay cuatro personajes en este complejo problema: “ EL BAJO RENDIMIENTO DE LOS ALUMNOS”:

  • El estudiante
  • La familia
  • La escuela
  • Y La sociedad

Pensemos en Pepito como un estudiante que recién ha comenzado la ESO. Pepito ha empezado a tener dificultades y parece que cada vez está menos motivado. En primaria iba todo bien, pero desde que comenzó en el Instituto las cosas han ido de mal en peor. Los padres de Pepito intentan ayudarle.

“Lo hemos intentado todo, estamos pendientes de él, castigos, regalos, profesores particulares pero nada funciona”

Digamos que Pepito representa un “ alumno modelo con dificultades de rendimiento no debidas a su capacidad”. Es decir que Pepito tiene capacidad de aprendizaje pero no puede rendir acorde a esto en el colegio.

Cuando un alumno ha transitado bien en la etapa de educación primaria y comienza a tener dificultades en curso determinado, podremos hipotetizar que las dificultades tienen que ver con variables de corte emocional.

Procedo a explicar estos puntos desde los personajes que ya menté que protagonizan el problema del bajo rendimiento: el alumno, la familia, la escuela, la sociedad.

 ¿Por qué la sociedad influye en el bajo rendimiento de Pepito?

Pepito vive en una sociedad hedonista. Esto quiere decir que queremos disfrutar, que la educación en el esfuerzo cada vez está menos presente, y que se pueden lograr los bienes materiales (o eso es lo que se transmite) de manera inmediata. Préstamos, compras compulsivas y “tener versus ser” son mensajes frecuentes en la sociedad en la que Pepito se desarrolla.

Emocionalmente podemos pensar que Pepito es impulsivo, impaciente y con baja tolerancia a la frustración.

La escuela del siglo XXI y el rendimiento de Pepito

Vivimos en la era tecnológica. Tenemos disponible gran cantidad de información en google con un solo click. Esto requiere un cambio en la manera de enseñar, ya que los maestros ya no atesoran el conocimiento. El maestro no es el que tiene los contenidos, ESTÁN EN INTERNET.

La escuela debe ser un lugar en el que aprender a ser y a hacer… porque aprender contenidos ya no sirve de la misma manera que antes. Sin embargo utilizar los contenidos, aprender a comunicarlos, a manejarlos, a ser ético con el conocimiento que tenemos si es algo que podemos enseñar/educar.

La escuela se está transformando pero a un ritmo más lento de lo que crece la tecnología por lo que, en muchos ámbitos se sigue enseñando como hace 70 años, cuando la tecnología estaba despertando.

Emocionalmente podemos pensar que Pepito no entiende el sentido de aprenderse listas de información, ya que no se ajusta al tiempo en el que vive, y por ello está desmotivado, aburrido y sin objetivos.

La familia de Pepito

Pepito está en una sociedad hedonista y su familia también. Los profesionales que trabajamos con niños y adolescentes (y obligatoriamente con sus familias) nos damos cuenta de que el modelo educativo más frecuente es el de la sobreprotección.

“NO puedo decirle que no a mi hijo”, “me cuesta que no dependa de mí”, “si yo no estoy con él algo malo puede pasar”

pueden ser frases que escuchemos con demasiada frecuencia. Invito una reflexión: ¿es coherente hacerle la cama y el desayuno a nuestro hij@, la mochila y el bocadillo, y esperar que se haga cargo de su agenda y deberes?

Emocionalmente podemos pensar que Pepito no sabe que se espera de él. Se puede sentir inseguro al no afrontar actividades en casa con autonomía, y que luego se le exija que sea más maduro en el colegio.

Pepito tiene capacidad pero no quiere estudiar

Pepito ha llegado a la ESO y ha comenzado a descender en su rendimiento. Sabemos que uno de cada 4 adolescentes tiene baja autoestima y que según el último informe de la OMS la depresión infantil se ha duplicado.

Si Pepito no puede tramitar bien sus emociones, si se siente exigido, frustrado y desmotivado, sin duda esto va a influir en su rendimiento.

Emocionalmente podemos pensar que Pepito está agobiado, y que no sabe muy bien por qué ha perdido el interés por estudiar.

El objetivo de este post es abrir la mente: Vemos la punta del iceberg, pero lo que hay debajo es mucho más grande. Para dar con la solución debemos aproximarnos a la causa del problema y este es un problema complejo.

Podremos mejorar el rendimiento abordando estos factores.

Alicia Reinoso

Psicóloga del equipo ATEM