Familia: Guía para aprovechar el tiempo en verano

 Familia: Guía para aprovechar el tiempo en verano

¿Cómo se aprovecha el tiempo de descanso?, ¿qué son unas buenas vacaciones?

Casi tres meses de vacaciones es el tiempo que los niños y chicos de la ESO y Bachillerato tienen de descanso en verano. Los padres que tienen la suerte de trabajar, a no ser que también se dediquen a la enseñanza, pueden disfrutar como mucho de un mes al año de las mismas. Solucionado esos casi dos meses, por medio de campamentos, abuelos y otras actividades, queda ese mes en el que los niños quieren disfrutar y los padres junto a esto último desconectar.

A veces es muy difícil disfrutar en vacaciones, llevamos todo el año deseando que llegue este momento pero cuando lo tenemos delante no podemos organizarnos de la manera que nos gustaría, para tener la sensación de aprovechar el tiempo de descanso.

Y ¿Cómo se aprovecha el tiempo de descanso?, ¿qué son unas buenas vacaciones? Como os podréis imaginar entran en juego variables personales de todo tipo, pero podríamos atender a unas imprescindibles que deben de estar en la lista para lograr ese grado de satisfacción que todos buscamos.

El tiempo de vacaciones por lo general es un espacio dedicado a viajar, descansar y hacer todo lo que no podemos hacer por el trabajo, obligaciones familiares y tareas del hogar.

Las personas que trabajamos en el ámbito de la prevención y de la salud, tanto con niños como con los padres, nos encontramos con situaciones que alteran de modo significativo el aprovechamiento de las merecidas vacaciones en familia.

¿Por qué sucede esto? Os proponemos una guía en la que planteamos lo más interfiriente en el disfrute de las vacaciones en familia, de lo que se deriva qué podremos hacer para prevenir, si aún no nos hemos ido este año, que esto suceda.

  1. Cada uno tiene sus necesidades.

Un niño de 5 años, por lo general, quiere correr y saltar y bañarse hasta quedarse como una pasa. Un adulto que trabaja fuera de casa necesita, por lo general, desconectar del trabajo, salir con amigos y relajarse. Un adulto que trabaja en casa, necesita salir fuera, que le hagan la cama y no pensar en qué hay que hacer de comer.

Como se pueden combinar las necesidades de todos respetando que a veces son incompatibles. Este es uno de los puntos clave para disfrutar de las vacaciones. En familia, puede ayudar que todos tengan un espacio y que se respete a la vez el espacio de los demás. Negociando, puede existir el tiempo de juego y posteriormente respetar el tiempo de descanso. Se puede ir al sitio favorito de Martina y luego al de Pau… Es verdad que no hay tiempo para todo, pero elegir y organizarse es fundamental para disfrutar.

  1. Tenemos expectativas muy altas.

Pensamos que las vacaciones van a ser como una postal de recuerdo. Pero en la vida real surgen inconvenientes y problemas y esto también sucede en vacaciones. No se puede esperar que porque estamos de vacaciones no se pinche una rueda, no tengamos un resfriado o la playa esté más sucia de lo que nos gustaría. Estas cosas pasan durante todo el año. Depende de nosotros afrontar esto con la mejor cara posible.

Si somos flexibles y queremos ante todo pasarlo bien, será en la playa o en el chiringuito. Los planes no salen como imaginamos y es muy útil prepararse para improvisar.

  1. Ni tanto ni tan calvo.

Ni estar todo el día desocupado, ni querer hacer todo y acabar más agotado que durante el curso/tiempo de actividad. Como en todo en la vida, en el término medio está la virtud, por ello os proponemos aumentar el tiempo de descanso pero también aumentar las actividades placenteras y de ocio. Algo de deporte, leer y hacer visitas a personas que queremos y que hace tiempo que no vemos, puede aumentar nuestra sensación de bienestar y de satisfacción.

Si durante el tiempo de trabajo no me da tiempo a disfrutar de la naturaleza quizá sea algo que me sirva para cargar las pilas. Pero si llevo todo el año con una actividad frenética, de aquí para allá y comprometido con multitud de actividades, leer o lugares tranquilos sea lo que necesitamos.

  1. Cambio radical en hábitos y rutinas.

De repente nos encontramos con un montón de tiempo libre. Esta situación puede llegar a aburrir. Se pasan las horas y tenemos la sensación de que no estamos “haciendo nada”. Comunicación y propuestas nos puede ayudar a no dejarnos llevar por la desidia.

Al estar más tiempo juntos y desocupados,  es normal que se den más roces y situaciones de conflicto. Será fundamental que se trate de hablar directamente de los asuntos pendientes para lograr que el ambiente sea predisponente al descanso y disfrute.

  1. El tiempo en pareja.

Al hilo del primer punto. Tengamos en cuenta que la familia tiene dos subsistemas diferenciados: padres e hijos, pero además de ser padres la pareja también se va de vacaciones. El tiempo de calidad dedicado a la pareja es importante durante todo el año y también en las vacaciones.

Al igual que los niños necesitan jugar, la pareja necesita su espacio y su intimidad. Será fundamental que se deje un lugar a cuidar esa parte de la familia que a veces pasa a un segundo plano y que trastoca algunos otros aspectos del sistema familiar.

Un paseo, una conversación y esos momentos que cada pareja valora como especiales, se pueden rescatar en las vacaciones.

Esperamos que esta lectura sirva para un mejor aprovechamiento del descanso y del tiempo libre.

Desde Instituto ATEM os deseamos unas estupendas vacaciones a todos.

Alicia Reinoso

Psicoterapeuta en Instituto ATEM